Mediante esta técnica se busca elevar las pestañas desde la base haciendo que parezcan más largas y acentuando así la curvatura natural. Se estiran, alisan y levantan con mucha suavidad para evitar dañarlas. A diferencia de la permanente, en este procedimiento no se usa ni pegamento ni un rulo por lo que resulta menos dañino para tus ojos.

Para tu descanso se trata de un tratamiento totalmente indoloro que dura, más o menos, una hora. Debes acudir al centro con los ojos totalmente limpios y sin restos de maquillaje. En primer lugar se coloca una almohadilla de silicona tanto en el párpado inferior (para proteger las pestañas inferiores) como en el superior en la que se fijarán las pestañas (para poder trabajar mejor) con un producto especial levantándolas desde la raíz y dejándolo actuar durante unos 10-15 minutos. Después se separan bien las pestañas y se aplica un gel apto para curvar, unos 15-20 minutos serán suficientes para que surta efecto. Por último se pone un tinte que acabará de aportar a tu mirada ese punto de profundidad, un paso que es opcional pero que es, sin duda, una forma perfecta de coronar tu nuevo look beauty. No debes preocuparte por el color ya que se elegirá el más parecido a tus pestañas consiguiendo unos resultados realmente naturales.

Se trata de una técnica mucho más barata que las extensiones o el volumen ruso y su efecto puede durar, en función de la calidad de las pestañas naturales, entre 5 y 8 semanas. No olvides acudir a un centro especializado para ponerte en manos de profesionales y, además, es recomendable que en las semanas siguientes al procedimiento utilices un serum para garantizar su cuidado.